Publicado el 23 de Febrero, 2006, 21:45
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"Al décimo día avistamos la tierra de los hombres comedores de loto, pueblo que sólo se alimenta de flores; desembarcamos e hicimos la aguada y nos pusimos a comer al pie de las naves. Cuando estuvimos saciados de comer y beber, envié a dos compañeros y a un heraldo para averiguar qué hombres comedores de trigo había en este país. Enseguida encontraron a los lotófagos, quienes no intentaron matarlos, sino que les dieron a comer el fruto del loto. Quien probaba el meloso fruto, ya no quería volver a su casa, sino que sólo deseaba quedarse entre los lotófagos, saciándose de loto y olvidándose del regreso. A la fuerza los llevé a las naves, arrastrándolos, y finalmente los até bajo los bancos de los remos. Al instante ordené a mis otros compañeros embarcaran en las naves ligeras, para que ninguno otro comiera el fruto del loto y olvidara el regreso a la patria."
Homero. Odisea IX, 83-102
Esta es la aventura que el astuto Ulises y sus compañeros tuvieron después del episodio de los Cicones y antes de arribar a la isla de los cíclopes y disfrutar de la hospitalidad del cíclope Polifemo. Desde antiguo se ha intentado situar los diferentes lugares que visitó Ulises en su viaje de regreso a Ítaca. Según casi todas las interpretaciones, la isla de los Lotófagos estaria situada en la costa Cirenaica, es decir, frente a las costas de los actuales Túnez y Libia. Concretamente, todas las opiniones apuntan a la isla de Djerba. No es de extrañar que los compañeros de Ulises no quisieran marcharse de este tranquilo y paradisíaco lugar, donde quizás podamos pobrar el meloso fruto del loto.
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